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Madre mía, Wim. Con lo que tú has sido. Y en los últimos meses, qué manera de meter la pata. Tras el desastre de la Berlinale, donde como presidente del jurado Wim Wenders dijo “los cineastas somos el contrapeso de la política, lo opuesto a los políticos” para no tener que hablar del genocidio en Gaza (el problema no fue lo que dijo, sino lo que no dijo), ahora se ha trastabillado de mala manera. Es una vieja historia que resurgió la semana pasada, cuando Nastassja Kinski dio una entrevista en el diario alemán Süddeutsche Zeitung, en la que describió cómo le sigue afectando aún hoy recordar el rodaje de Falso movimiento (1975), la película en la que en una secuencia sale solo con unas bragas a sus entonces 13 años. Y que llevaba años pidiendo a Wenders que eliminara ese momento: “Era mi primera película, él era mi primer director y no me protegió”.
El viernes, en los premios del cine alemán —donde, por cierto, ganó El sonido de la caída— Wenders recibió el premio de honor. Y preguntado por las palabras de Kisnki, respondió: “¿Se puede, se debe, quizá se debería cortar una secuencia si, en este caso, le hace daño a una de mis actrices, a quien he admirado mucho y sigo admirando? ¿Se puede hacer eso? ¿Se puede acortar una película a posteriori?”. Y pidió a la academia alemana de cine que se abriera un debate. Es decir, se escaqueó de su responsabilidad. Rápidamente, el abogado de Kinski, Christian Schertz, criticó el discurso de Wenders como un intento de eludir la responsabilidad personal, dado que, según Schertz, Wenders “llevaba años negándose” a mantener una conversación personal con la actriz sobre ese momento. Y ante el alud de críticas al director, Wenders, el miércoles, anunció que retiraba Falso movimiento de todas las plataformas de distribución. “Como único responsable de Falsche Bewegung [Último movimiento, en alemán] de aquella época que aún sigue aquí, reconozco que en aquel momento se debería haber protegido mejor a Nastassja Kinski. Por ello, te pido perdón, Nastassja, sin reservas”, declaró a través de un comunicado publicado por su fundación Wim Wenders. Aquí tenéis un reportaje sobre todo lo ocurrido, sobre cómo Kinski también está luchando contra otra película en la que aparece desnuda en su adolescencia, y sobre otros casos muy muy parecidos.
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