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Buenos días a todo el mundo. Cuando las autoridades británicas aprobaron leyes contra los panfletos de la clase trabajadora durante la Revolución Industrial, lo hicieron porque sabían que las palabras pueden ser poderosas. La poesía y los textos de quienes viven en condiciones difíciles pueden ser capaces de movilizar a la gente. En China, la República Popular, un género literario conocido como “literatura de los trabajadores”, escrita por trabajadores de fábricas y de la economía de los trabajos esporádicos, está ganando cada vez más popularidad. También está bajo un escrutinio cada vez mayor del gobierno. En esta edición, mi colega Yan Zhuang escribe sobre el delicado acto de equilibrismo que deben realizar los obreros poetas chinos. También:
‘Soy un trabajador chino’Por Yan Zhuang En Seúl, donde vivo, es normal hacer un pedido en línea en el equivalente coreano de Amazon un poco antes de la medianoche y que llegue a tu puerta antes de las 7 a. m. Es un ejemplo sorprendente de la comodidad que es posible gracias a la economía de los trabajos esporádicos y de la que tantos de nosotros dependemos para que nuestras vidas funcionen sin contratiempos. Pero en todo el mundo, el costo humano de esta ultracomodidad es cada vez más difícil de ignorar. Para entender cómo se ve en un país, recientemente he recurrido a un conjunto cada vez más grande de libros, ensayos y poemas provenientes de China, conocidos como la literatura de los trabajadores migrantes. Estas historias, escritas desde las fábricas y, en años más recientes, desde las primeras líneas de la economía de los trabajos esporádicos, hablan de las duras realidades de una fuerza laboral de más de 400 millones de personas que se mudaron del campo a ciudades como Pekín en busca de vidas mejores. Las historias han comenzado a llamar la atención fuera de China, con traducciones al inglés de libros como I Deliver Parcels in Beijing (cuya traducción al español se titula El repartidor de Pekín) de Hu Anyan y Adrift in the South de Xiao Hai. Para muchos lectores, incluyéndome, el atractivo es aprender sobre las vidas de trabajadores que están en todas partes pero cuyas voces rara vez se escuchan. Para algunos lectores chinos, esa curiosidad también viene con un toque de ansiedad sobre sus propios futuros. La economía del país está estancada (lee más sobre eso aquí, en español), los empleos se están agotando y la promesa, durante mucho tiempo incuestionable, de que el trabajo duro conduce a una vida mejor, se siente cada vez más incierta. La popularidad en aumento del género ha traído consigo un mayor reconocimiento por parte de la élite literaria de China. Pero ese reconocimiento también ha venido acompañado de un mayor control estatal, ejercido por un gobierno que siempre ha considerado la literatura como algo político y que recela el poder de las quejas de los trabajadores para poner de manifiesto las desigualdades de clase. Dueños del país, alguna vez La literatura de la clase trabajadora tiene un largo historial en China. Durante el liderazgo de Mao Zedong, el Estado presentaba a trabajadores y campesinos como los dueños de la sociedad y los alentaba a “hablar de amargura”, es decir, a contar las historias de sus penurias pasadas con el fin de cultivar la conciencia de clase y afianzar la lealtad al régimen comunista. No obstante, los trabajadores que actualmente escriben sobre sus experiencias tienen una posición mucho más baja en la sociedad que con Mao, quien murió en 1976. “Antes de la década de 1980, se proclamaba a la clase trabajadora como la dueña del país”, dijo Xin Yang, profesora y experta en literatura china en Macalester College. “Sin embargo, actualmente los trabajadores se han convertido en una clase baja con el nuevo orden socioeconómico”. Parte de esta literatura habla de la desesperanza y la desesperación de ser consumido por las agotadoras exigencias del trabajo de fábrica, como Xu Lizhi, un trabajador de Foxconn de 24 años cuya poesía circuló ampliamente después de que saltó a su muerte en 2014. Otros adoptan un tono más esperanzador y escriben sobre cómo mantienen su humanidad frente al trabajo deshumanizante, como Wang Jibing, el repartidor de comida y poeta de 57 años, quien en julio ganó el Premio Literario Lu Xun, uno de los reconocimientos literarios más prestigiosos de China.
Dignidad y resiliencia… pero sin criticar al sistema El premio de Wang representa el mayor reconocimiento institucional para el género hasta ahora, y su victoria ha sido celebrada ampliamente en los medios estatales chinos por encarnar un cambio en el panorama literario, en el que las oportunidades de publicación no se limitan a la élite. Pero los expertos con los que hablé también señalaron que los poemas de Wang son el tipo de narrativa obrera políticamente benigna que el gobierno está dispuesto a promover. Wang habla de su deseo de ser conocido por su nombre en lugar de “ese tipo”; él describe la experiencia de siempre intentar exprimir un segundo más a cada minuto. Sus poemas tienen un tono de dignidad y resiliencia; sin embargo, no se enfocan en la desigualdad, ni critican al sistema. El movimiento de la literatura de trabajadores creció de manera natural en el transcurso de varias décadas a través de grupos de escritores y en gran parte fue autopublicado en internet. La iniciativa del gobierno de llevarla al mundo de la publicación convencional creará más oportunidades para los escritores, me dijeron los expertos. Pero esperan que esas oportunidades recaigan mayoritariamente en los escritores cuyas perspectivas el gobierno quiere destacar. Aun así, las medidas del gobierno para moldear el género son un testimonio de cómo estas historias resuenan en una era de incertidumbre económica. Para algunos lectores, las vidas representadas en esta literatura bien podrían representar sus propios futuros si algo sale mal, dijo Ping Zhu, profesora de estudios chinos en el departamento de literatura de la Universidad de California en San Diego. Terminaré aquí con un par de versos de un poema de Xiao Hai que me gusta y que pone de relieve las realidades de algunos de los trabajadores que impulsaron el ascenso de China: Soy un trabajador chino Lee el artículo completo de Yan, en español, aquí. EN INGLÉS HAY MÁS
DEPORTESCiclismo: Brandon McNulty se convirtió en el primer campeón mundial masculino de Estados Unidos desde Lance Armstrong. Fútbol: Vozinha, el portero de Cabo Verde que se convirtió en una estrella de la Copa Mundial de la noche a la mañana, describió las dificultades que le ha traído la fama. EL HÉROE VIRAL DEL DÍA
El chico de la espátula del In-N-OutUn extraño enfrentamiento a altas horas de la noche en un local de comida rápida en California se apoderó brevemente de internet este mes. Mi colega Thomas Fuller decidió investigar más a fondo y encontró una historia excepcionalmente estadounidense: un joven entrenado en parkour que saltó a través de la ventanilla del servicio para autos para defender a los trabajadores de un agresor, armado únicamente con —sí, lo adivinaste— una espátula. Para apreciar esta historia, realmente necesitas leerla toda. EL VIDEO MATUTINO
Tradwife —abreviatura en inglés que se usa en internet para “esposa tradicional”— es una palabra nueva para un arquetipo viejo. Su ícono moderno es Hannah Neeleman, la granjera mormona que tiene nueve hijos, millones de seguidores en Instagram y suegros ultrarricos, y que vende proteínas en polvo y otros productos bajo el nombre de Ballerina Farm. Pero la tendencia empieza a mostrar sus grietas. Nuestra colaboradora Amanda Hess nos cuenta lo que está pasando con las extradwives que están rechazando el movimiento (en español). ALREDEDOR DEL MUNDO
Un cóctel muy importanteSingapur tiene una de las escenas de coctelería más vibrantes del mundo, pero una bebida tiene una influencia muy grande: el Singapore Sling, preparado con licor de cereza, jugo de piña, Cointreau y ginebra. Fue inventado en 1915 por el barman hainanés Ngiam Tong Boon para que las damas respetables pudieran ocultar el hecho de que estaban bebiendo en público. Los turistas comienzan a hacer fila en la madrugada para ingresar al Long Bar en el Hotel Raffles, donde se dice que nació el Sling. Un cóctel cuesta más de 50 dólares singapurenses (unos 40 dólares estadounidenses), pero eso no impide que los clientes consuman unos mil todos los días en el Long Bar. Lee sobre los orígenes de este cóctel clásico. RECOMENDAMOSLeer: El activista palestino Mahmoud Khalil detalla su detención en unas memorias recién publicadas. Mirar: Artistas y chefs parisinos comparten sus películas favoritas ambientadas en esa ciudad cinematográfica. Viajar: Te decimos dónde comer, dormir y comprar en la isla griega de Creta, según los habitantes locales. Tener cuidado: ¿Quieres saber cómo mantener la intimidad artificial con la IA bajo control? Aquí puedes descubrirlo, en español. LA RECETA
Una brocheta de pollo de “comida rápida” que es muy popular, el shish tawook (también lo puedes encontrar como taouk) es famosa en todo Medio Oriente. El nombre es de origen turco: shish significa “pincho” y tawook “pollo”. La marinada, a base de yogur, jugo de limón y ajo, se realza con una mezcla de especias aromáticas. Sírvelo con arroz o en un wrap. ¿DÓNDE ESTÁ ESTO?Esta foto apareció en un reportaje del Times…
¿Dónde está esta zona del centro de una ciudad?
(Haz clic en la imagen superior para dar con la respuesta). ES HORA DE JUGARAquí tienes el Concurso de Ortografía, el Mini Crucigrama, el |