|
Bienvenidos a Correo sí deseado, la newsletter de EL PAÍS que selecciona historias positivas, con las que aprender, entretenerse y, sobre todo, con la que intentaremos que tu semana sea un poquito mejor. Si te han reenviado este boletín y quieres recibir los próximos en tu correo, puedes apuntarte aquí.
¡Hola!
¿Cómo estás?
Voy a tirar un poco de nostalgia para comenzar el boletín de esta semana. Hubo una época en la que acudíamos a las redes sociales para descubrir historias que nos ponían de buen humor o formar parte de grupos de Facebook en los que pasábamos horas echando unas risas (mítico señoras con bolsas en la cabeza cuando llueve, uno de los primeros a los que me uní). En Verne (la sección en la que trabajé varios años), nos dedicábamos a rastrearlas, hablar con los protagonistas y contárselas a los lectores. Recuerdo algunas como esta, esta o esta. O esta. O esta. Podría estar así un buen rato.
A ese internet en el que la polarización y el odio no habían ganado me ha recordado este artículo que escribe desde Brasil nuestra compañera Naiara Galarraga. Un texto que arranca así, bien merece encabezar esta newsletter: “Brasil asiste a una explosión de felicidad”. Esa alegría se debe a los vídeos que están publicando en redes los alumnos que consiguen entrar a la universidad —especialmente de familias pobres— algo que no habían podido imaginar hace años.
|