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Mike Leigh: se despide uno de los grandes
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Hola a todos, mientras oigo las gaviotas despertándose en San Sebastián:
La 74ª edición de San Sebastián está a punto de acabar (de la floja e intrascendente sección oficial solo falta un título por proyectarse) y ya llevo aquí ocho días. Pero, cuidado, no me quejo. He pasado buenos ratos y realizado buenas entrevistas. Y, sobre todo, he asistido a la que parece ser la despedida de un grande, Mike Leigh. Con él arranco la newsletter.
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Victoria Luengo, el miércoles por la tarde en San Sebastián. / JAVIER HERNÁNDEZ
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Leigh no estuvo en Donostia acompañando a su impresionante nueva película Tender Loving Care. “Es más que probable que sea la última”, dijo desde Londres Mike Leigh. La semana pasada estuvo presente en el festival de Toronto con la película con la que ha concursado en San Sebastián, Tender Loving Care, y la miositis (una inflamación de los músculos voluntarios) no le permite esfuerzos continuos de este tamaño. De manera directa, para que no hubiera confusión sobre la razón, aclaró a los periodistas presentes en la conferencia: “Es una cuestión práctica que tiene que ver con mi condición médica”. Ahí deja un legado humanista, de retrato de la clase media británica, de historias construidas desde el respeto y la compasión con sus personajes, en el que Tender Loving Care se ha ganado un sitio privilegiado. Y para saber más de Leigh y de su nuevo filme, aquí os dejo esta crítica.
Otra de las estrellas del año, Victoria Luengo, pasó por San Sebastián porque protagoniza Sants, de Mikel Gurrea, también en la sección Oficial. Y en esta estupenda charla, me confesó: “El otro día busqué en una caja de recuerdos y encontré mi primer retrato de un book de fotos de cuando tenía 14 años. Era una niña mirando a la cámara así [gesticula], y verla me conectó con esa persona en aquel momento: todo esto era aquel sueño que yo tenía. El miedo que a veces tengo es que se sienta que yo lo hago todo. Vivimos en un mundo de redes sociales, donde una entrevista se reproduce en distintos formatos y el eco se multiplica. ¿Se cansará la gente de mí? No lo sé. No lo estoy decidiendo yo”.
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Brad Pitt, en el interior del Kursaal. / JAVIER HERNÁNDEZ
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Por aquí han pasado estrellas como Naomi Watts, Werner Herzog, Jesse Eisenberg, Marion Cotillard o Brad Pitt, que dio una rueda de prensa timorata y escueta: “Cuidémonos mucho más entre nosotros. Sobrepasemos las líneas que nos dividen. Quizá deberíamos dedicar más tiempo a aquello en lo que coincidimos”.
En cambio, fue un placer conversar con el chileno Pablo Larraín y la escritora argentina Mariana Enriquez, que presentaron la versión en película de su serie Mis muertos tristes, que se estrena hoy en Netflix: “En las historias de fantasmas, un muerto viene del pasado a reclamar ‘una injusticia’, retorna a pedir algo. Por eso puedes hacer hasta una lectura política del cuento de miedo o del cuento folclórico. Ahora bien, la reparación es imposible porque tendría que haber ocurrido en vida. No se puede arreglar y que desaparezca como suele hacerse en los relatos clásicos de fantasmas. En Mis muertos tristes siguen en este mundo; aquí Ema no los calma, sencillamente negocia con ellos”, cuenta Enriquez aquí.
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Siempre va bien un retrato de Chiquito de la Calzada, pero esta vez hay justificación.
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Y ha habido espacio para descubrir otras propuestas, como Cinco minutos más, The Debut o el estupendo documental El otro Chiquito, de Diego San José, Juan Zavala y Javier Morales. San José me explicaba: “Piensa en el tipo de humor que hacía Chiquito de la Calzada, absolutamente inexplicable, extrañísimo. Han pasado 30 años y hoy seguimos sin saber qué quería decir. Así que, ¿y si en lugar de hacer un documental convencional cogíamos a Chiquito y hacíamos una cosa absolutamente inesperada, como su humor? Y surgió un true crime con Chiquito; mejor una película de atracos con Chiquito, donde el botín es la identidad de Chiquito, la suplantación de su personaje en la cadena televisiva de la competencia y donde hay un clímax en un juicio... Una película clásica de atracos, aunque con cómicos”. Esa es su apuesta, que cuenta, incluso, con la aparición del exbanquero Mario Conde quien, atención, fue el descubridor de Chiquito.
Ha habido más entrevistas y reportajes de EL PAÍS en San Sebastián, y los podéis leer aquí.
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Naomi Watts, con Donostia el sábado. / JAVIER HERNÁNDEZ
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